Alice Diamond y los cuarenta ladrones

Me encanta encontrar cosas nuevas cuando estoy investigando para una nueva historia. Descubres, serenpidia por medio, a personajes, hechos, lugares sorprendentes. Me pasó con Schwarzburg, ciudad que me inspira una gran historia. Y me está pasando ahora mientras investigo e investigo.

Lamentablemente, a veces uno encuentra historias sorprendientes que le encantaría utilizar, pero que sabe que no van a tener cabida en la historia que está planeando, o si se utilizan será de manera mucho más casual de lo que parece. Y allí entra la historia de una banda de ladronas que durante dos siglos hizo de las suyas en Londres.

Una de las cuarenta elefantes, en un grabado que recoge la Wikipedia.

Las Forty Elephants o Cuarenta Elefantes se llamaban así porque sobre todo actuaban en el barrio de Elephant and Castle al sur de Londres. La primera vez que se habla de ellas es en 1873, pero probablemente existían desde antes, quizá desde 1865, cuando otra banda llamada Elephant Boys fundó una banda de mujeres criminales para ayudarles con los robos en grandes superficies. Captaban jóvenes de la calle, con las que iban renovando sus miembros según se retiraban las más mayores.

Pero pronto crecieron más allá de los Elephant Boys, con los que siguieron colaborando. Tenían decenas de guaridas en las que escondían sus botines. Sus hábitos criminales eran varios, como chantajes, robos en la calle y en casa (en algunas tras infiltrarse entre el servicio con nombres y referencias falsos). Se disfrazaban de hombres, se hacían pasar por famosas actrices, y muchas más estrategias servían a sus fines. Pero fueron los robos en los grandes centros comerciales como Selfridges o Whiteleys lo que les dio la fama.

Una posible foto de algunas ladronas de la banda, sacada de aquí.

En ellos, varias ladronas de la banda llegaban a la vez, elegantemente vestidas, en taxis, y entraban en el centro comercial. Según la wikipedia, debido a la actitud puritana de la época las mujeres tenían garantizado un nivel de privacidad que les permitía llenar los bolsillos ocultos entre sus ropas de ropas caras y joyas antes de darse a la fuga. Actuaban con calma y corrección, sin levantar sospechas. Aunque alguna fuera capturada, usaba sus armas de mujer para ser perdonado (como llorar ante el jurado mientras defendían que no sabían por qué habían cogido algo que no era suyo). Cuando no funcionaba, el resto le pagaban la fianza o la ayudaban a escapar de la cárcel, o las mantenían desde la calle esperando que salieran.

Sobre ese esquema general, llegaron a desarrollar muchísimas variaciones. En una de ellas, una ladrona de la banda acudía a una tienda donde la conocían, y mientras era vigilada una cómplice robaba. En otra estratagema, un grupo de jóvenes ruidosas iban pidiendo probarse ropas y joyas, y otras ladronas iban tras ellas recogiendo disimuladamente lo que las dependientas no tenían tiempo de guardar. O también examinaban joyas a la venta, las memorizaban, fabricaban réplicas y volvían para hacer el cambiazo. Estas y otras técnicas están documentadas por la prensa e incluso en un libro

Como una verdadera mafia, eran crueles y violentas y defendían su territorio, obligando a otras bandas criminales a pagar un porcentaje de lo que robaban. Y usando la violencia como veremos más adelante.

Alice Diamond, Queen of the Forty Thieves, from either a locket or a wallet photo found in the pages of Bert McDonald’s WW1 diary. BOOK: Gangs of London by Brian McDonald

En 1916, una joven de 20 años llamada Alice Elizabeth Black se convirtió en su líder, y llegaría a ser conocida como Alice Diamond, como Diamond Annie y como La Reina de los Cuarenta Ladrones. Gracias a su gran capacidad organizativa y los vehículos motorizados, sus delitos se propagaron por el West End londinense. Fue la época más gloriosa de la organización, nadaban en riquezas. Pero su fama fue en aumento a la par que sus riquezas, lo que dificultó su actividad, y siguieron creciendo hacia otros barrios de Londres y las zonas rurales cercanas.

El 20 de diciembre de 1925 se terminó su reinado en la llamada Batalla de Lambeth, en la que, tras una disputa, Alice acudió con un ejército de mujeres armadas con trozos de hormigón y botellas rotas a la casa de Bill Britten, otro criminal cuya hija, Maria Jackson, había tenido una reyerta con otra ladrona del grupo. Sólo la llegada de la policía salvó la vida del hombre y su hijo de 15 años, Alice fue detenida, y muchos creyeron que la banda de ladronas de Elephant había sido desmantelada. Pero era una organización demasiado antigua, el trono pasó a Lillian Kendall, y la banda siguió actuando más allá de la Segunda Guerra Mundial.

PD: Posiblemente en los próximos años nos encontremos una serie de televisión británica sobre esta extraordinaria historia. Estáis avisados…

También hay un comic francés de Kid Toussaint y Virgine Agustin que podéis leer si se os da bien el idioma galo…

2 Comments

    • Sus rastros llegan hasta los años 50 del siglo pasado, nada más. Tras eso, no parece haber más referencias.

      Pero es muy posible que su sombra haya continuado, quizá con otros nombres y en otros ámbitos. Y allí es donde encaja en la investigación que llevaba a cabo.

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