L.P., también conocido por otros nombres, comenzó a escribir muy joven, como todos, garabateando con tizones pero sin arte las paredes de su hogar. Pronto aprendió a centrar sus pobres intentos en hojas de papel, por el bien de la decoración familiar. Después se esforzó en adaptar sus garabatos a los símbolos latinos que le enseñaron. Los esfuerzos volcados en cuadernos Rubio no lograron que tuviera una hermosa grafía, pero al menos permitió a sus congéneres intuir el mensaje que escondían.

Pero los cuadernos Rubio estaban repletos de aburrimiento, con historias sin sentido, personajes planos mimados por su madre una y otra vez, y L.P. pronto abandonó sus rígidos renglones, creando sus propias fábulas con más y menos éxito.

El tiempo voló, los cajones de L.P. se llenaron de hojas garabateadas hasta los bordes. Y un día L.P. decidió que era el momento de vaciarlos. Y comenzó este proyecto.

Este blog recopila historias, reales y ficticias, pensamientos, reflexiones, experiencias y crónicas, en su mayoría literarias, aunque la literatura se inspira en el mundo y seguro que también habrá otros contenidos.

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