viernes, 6 de enero de 2017 0 comentarios

[Cuento] La Estrella de Poniente

El ángel se acomodó junto a la estrella, como cada noche, y se preparó para las largas horas de trabajo que le esperaban. Era el responsable de escuchar y atender los deseos que los mortales le lanzaban al astro. El suyo no era el lucero más brillante del firmamento, así que nunca recibía demasiadas peticiones, pero hacía casi dos mil años que, en un arrebato, había actuado de faro en una noche mágica, y eso lo hacía especialmente importante. Además, en Nochebuena el número de deseos que recibía cada estrella se multiplicaba. Siempre le había llamado la atención que fuera en una noche dedicada a la felicidad cuando menos felices se sentían algunos hombres.
 
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