miércoles, 30 de enero de 2013 1 comentarios

Tiburones y remoras

Como todos sabréis, los tiburones y las rémoras viven en una especie de simbiosis en la que la rémora se alimenta de los parásitos del gran depredador, a cambio de proteción y restos de la caza. Es un ejemplo de comensalismo que me ha inspirado una bonita fábula para la época en que vivimos.

Viñeta del genial Sr. Rábago García
Había una vez un mar lleno de peces donde los tiburones comían y comían sin preocupaciones, engordando tranquilos. Cuanto más comían, más peces parecía haber, y los bancos se multiplicaban sin fin. Los tiburones tenían unas remoras que cuidaban de ellos y que, debido a la ceguera de éstos, los guiaban con tiento a los bancos con más peces.

Pero llegó un día aciago, y el número de peces decreció, como cualquier biólogo marino te diría que ocurre cíclicamente. Los tiburones seguían comiendo voraces, y los peces vieron que cada vez quedaban menos. Asustados, se juntaron una noche a hablar del problema que tenían.

"Esto va a acabar mal", dijo uno. "Los tiburones se han acostumbrado a comer mucho y ahora todo les sabe a poco. Seguirán así hasta que acaben con todos nosotros, y entonces lucharán a dentelladas entre sí. Dentro de poco no quedará vida aquí".

"Sólo hay una solución", propuso otro. "Matemos a los tiburones antes de que ellos acaben con nosotros. Es la única manera de salvar el mar".

"¿Y si convencemos a las rémoras de que les den de comer cada vez un poco menos, hasta que se acostumbren?", propuso un tercero.

Todos se echaron a reír.

"Eso no funcionará", le dijeron a la vez. "Las tripas de los tiburones están hinchadas y no son fáciles de saciar. Su apetito crece cada día aunque cada vez haya menos alimento. Las rémoras lo saben, y por eso buscan los bancos de peces, cada vez con más ansia. Su propia comida depende de ello. La solución nunca vendrá por las rémoras".

Esta fábula tiene muchos finales posibles, pero el verdadero está aún por escribir, como habrá notado el lector perspicaz. Y no seré yo quien diga qué final es el mejor, porque resulta evidente.


Tiburones financieros acogiendo a una nueva rémora
Fuente: el blog de la Sra. Deeliiaa
Es curioso cómo el término de tiburón financiero está muy extendido, pero el de rémora financiera lo está menos, cuando ocupan tantos puestos de responsabilidad política, siempre alimentando a los tiburones mientras sueñan en engordar lo suficiente para convertirse en tiburones de pleno derecho. Y es curioso cómo algunos siguen pensando que las rémoras financieras son las personas adecuadas para poner a régimen a los tiburones cuando hay menos para comer. La segunda acepción de rémora en la RAE lo deja muy claro.

NOTA: Los tiburones no son ciegos. Durante mucho tiempo se creyó que sí y que las rémoras les servían de guía. Pero, aunque no sea cierto, lo necesitaba para la fábula, perdonen la incorrección científica.
viernes, 25 de enero de 2013 0 comentarios

[Microrrelato] El musificador

Cada vez que pulso el botón, el mundo a mi alrededor se convierte en un musical. La gente baila, canta en grupos o hace solos, se junta, se ríe, llora, discute con las notas acompañando y enfatizando cada instante, cada sentimiento. Los eventos se precipitan: las intenciones quedan a la luz, las multitudes actúan como una. Lo pulsé por primera vez en aquel parque donde me conociste, cuando te conquisté. Lo pulsé en clase de álgebra y por fin, con los gorgoritos del profesor, comprendí la lección. Ayer lo pulsé al verte callada y triste, y el fado que me dedicaste al dejarme me rompió el alma.

Me advirtieron que sólo podría usarlo diez veces, me queda una. Te la regalaría con gusto. En su lugar, voy a entregarle al mundo mi última canción.

Enero de 2013
miércoles, 23 de enero de 2013 3 comentarios

Boslandia

Gracias al comentario del Sr. Dececon del pasado lunes me di cuenta de hasta qué punto llegaba mi dejadez con este proyecto. Al principio creí que me faltaban las ganas de escribir, pero me he dado cuenta de que pocas veces en mi vida he escrito tanto como ahora. Lo que ocurre es que me he vendido, trabajo como negro para otros, y estoy embarcado en un proyecto que me roba tantas energías que no puedo llegar más allá.

Me paso 8 horas al día (unas jornadas más, otras menos) escribiendo la historia de Boslandia.

¿Es posible amar una autopista? Todo es posible en Boslandia.
Fuente: dn3austin






Boslandia es un país imaginario con sus problemas y sus pasiones. Cuando me encargaron crear parte de su geografía, los principales detalles de Boslandia ya estaban perfilados. Al norte de Boslandia está la gran frontera con los vecinos más belicosos, separada del resto por una región, Demezia, donde esos vecinos acuden a negociar. Sólo a los que se han ganado el respeto se les permite llegar a las regiones más profundas y visitar la esplendorosa Apliquia, la ordenada Databia o el hogar de los sabios, Bacapia.

Allí en Apliquia vivía el protagonista de la historia, un joven llamado Obo que soñaba con montar un gran negocio. Con la ayuda de Reportez y Ocra se enfrentan a innumerables peligros, dispuestos a cumplir su destino: carreteras donde se pierden las mercancías, productos defectuosos, e incluso una invasión de cerdos salvajes. Llevo más de un año llenando páginas y páginas de detalles sobre la personalidad de los personajes, con catástrofes a las que se enfrentan, soñando soluciones y llevando a los protagonistas hacia su final feliz.

Ahora mismo estoy enfrascado en la segunda parte de la historia, llena de desafíos, donde un nuevo aliado Tesemio, les abre nuevos mercados pero al mismo tiempo es una fuente de problemas. Hoy, sin ir más lejos, habré llenado 20 páginas con detalles sobre, entre otras cosas, cómo Obo crece frente a la adversidad gracias a Densel, un joven bastante simple pero con muchas posibilidades.

Y llego todos los días con los ojos a rebosar de letras y de palabras, con las neuronas secas de tanto manar aventuras, y, claro, a uno no le quedan fuerzas para cumplir. Y por eso Polonio sigue gritando en mi cajón, recordándole a mi conciencia que no cuento su historia.
viernes, 18 de enero de 2013 0 comentarios

[Microrrelato] Uno solo

Sólo existe un lugar, un tiempo, un alma que pasa de cuerpo en cuerpo, siempre en la misma época. No lo recuerdas, pero yo sí. Recuerdo haber sido mi madre, mi padre, mi amigo, mi amante, todos los habitantes de esta ciudad antes de ser yo. Fui tú, sentí tu miedo, tus ilusiones, tus fracasos, y caí sin saber qué me había tumbado. Ahora soy tu asesino y debo cumplir mi papel en esta pantomima con un solo actor. Dentro de algunas vidas volverás a ser yo y lo comprenderás. Debo hacerlo para ser quien aún no he sido.

Enero de 2013
lunes, 14 de enero de 2013 1 comentarios

[Cita] El Nombre del Viento

Existe una clase de camaradería que sólo se da entre los hombres que han peleado contra los mismos enemigos o que han conocido a las mismas mujeres.

"El Nombre del Viento",Patrick Rothfuss
 
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